Mientras el gobernador Wilfredo Oscorima presume eficiencia, crecen las deudas con microempresarios ayacuchanos.
Una carta notarial destapa el conflicto. Por morosidad una proveedora advierte que retirará materiales clave de una obra en Puchcas – Iguaín.
La gestión del gobernador regional de Ayacucho, Wilfredo Oscorima Núñez, ha repetido hasta el desgaste su consigna: “Hechos y no palabras”. Sin embargo, los hechos que emergen desde el otro lado de las inauguraciones, lejos de las fotos, los aplausos y las portátiles movilizadas, dibujan un escenario mucho menos celebratorio.
En cada entrega de obra, el despliegue es calculado. Siempre rodeado de simpatizantes que corean su nombre, ceremonias multitudinarias y una narrativa de una gestión eficiente. Pero detrás de ese telón, proveedores y microempresarios denuncian una realidad deprimente y persistente: servicios brindados y bienes entregados que, pese al paso de los años, siguen sin ser pagados.
La paciencia, como suele ocurrir, tiene un límite. Y en Puchcas, ubicado en el distrito de Iguaín. Huanta, ese límite parece haberse acabado.
Una empresaria ha decidido romper el silencio y pasar a la acción. No solo denuncia el incumplimiento, sino que advierte una medida extrema. En los próximos día procedería a retirar el geotextil instalado en una obra comunal, aun cuando ello implique afectar directamente a los beneficiarios. La pregunta ya no es si hay retrasos, sino cuántos casos más podrían estallar en cadena.
𝐂𝐀𝐑𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐓𝐀𝐑𝐈𝐀𝐋 𝐐𝐔𝐄 𝐀𝐃𝐕𝐈𝐄𝐑𝐓𝐄 𝐑𝐄𝐓𝐈𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐆𝐄𝐎𝐓𝐄𝐗𝐓𝐈𝐋
El pasado 14 de abril, Ida Gutiérrez Ochoa, representante de la empresa La Cima S.R.L., remitió una carta notarial al alcalde del centro poblado de Puchcas, Alfredo Janampa Quintero, en el distrito de Iguaín.
En el documento, Ida Gutiérrez, le recuerda que su empresa fue contratada mediante Orden de Compra N.° 1644-2024 (SIAF N.° 4639) por el Gobierno Regional de Ayacucho para proveer geotextil de 200 gramos, material destinado a la construcción de un dique en el sistema de riego de Puchcas. El monto asciende a S/ 34,994.40.
Aunque la deuda fue reconocida formalmente mediante una resolución regional en noviembre de 2025, bajo la figura de crédito devengado, pero el pago sigue sin concretarse. Para la proveedora, el reconocimiento administrativo no ha sido más que un gesto vacío y llena de burla.
Cansada de esperar, ha planteado una advertencia directa: retirará el material si no se cumple con la obligación pendiente.
Consultado al respecto, el alcalde Janampa indicó que recién informará a la población sobre la carta, y admitió desconocer las razones del retraso en el pago de un insumo clave para una obra de interés colectivo.
𝐃𝐄𝐔𝐃𝐀 𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐑𝐎𝐒𝐈𝐎𝐍𝐀 𝐋𝐀 𝐆𝐄𝐒𝐓𝐈𝐎́𝐍
Si la amenaza se concreta, no solo se afectaría una infraestructura comunal. También se abriría un precedente delicado. Es decir, que los proveedores podrían a empezar a recurrir a medidas de fuerza para recuperar lo que el Gobierno Regional de Ayacucho no paga.
Fuentes del sector aseguran que el caso de La Cima S.R.L. no es aislado. Por el contrario, sería apenas uno entre muchos proveedores principalmente microempresarios, que enfrentarían retrasos sistemáticos en sus pagos.
Algunos incluso denuncian prácticas irregulares en la priorización de desembolsos. Según testimonios recogidos, existiría un supuesto favoritismo hacia empresas vinculadas a círculos cercanos del gobernador regional Wilfredo Oscorima Núñéz,, mientras otros proveedores son relegados o desalentados de participar en futuras contrataciones.
“En el Gobierno Regional de Ayacucho solo priorizan el pago de los sobrinos, hijos y familiares del gobernador Wilfredo Oscorima. Al resto lo demoran o lo perjudican de esta manera con el objetivo para que en la próxima no se presente como proveedor y ellos acaparar los procesos de licitación de bienes y servicios”, dijo un indignado micro empresario ayacuchano.
𝐆𝐎𝐋𝐏𝐄 𝐄𝐋𝐄𝐂𝐓𝐎𝐑𝐀𝐋
El problema se agrava por el contraste. Es decir, mientras que las deudas se acumulan, la gestión regional continúa inaugurando obras, proyectando una imagen de eficiencia que, según los críticos, se sostendría sobre compromisos impagos.
En paralelo, el desgaste político ya empieza a reflejarse en las urnas. En recientes procesos electorales, el entorno político vinculado a Oscorima, incluido el aparato regional asociado a César Acuña y su partido Alianza para el Progreso, ha recibido un claro mensaje de desaprobación y repudio ciudadano, con resultados paupérrimos pese al asombroso despliegue de recursos económicos.
La tensión está instalada. Y si el retiro del geotextil se concreta, no será solo un problema técnico en una obra rural, será la evidencia visible de una gestión que, detrás de sus “hechos”, arrastra deudas que ya no pueden ocultarse.
𝐂𝐫𝐞́𝐝𝐢𝐭𝐨𝐬: 𝐂𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐅𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬
















