𝐎𝐩𝐢𝐧𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞: 𝐄𝐜𝐨𝐧‧ 𝐈𝐧𝐭𝐢 𝐂𝐚𝐯𝐞𝐫𝐨
35 partidos no es democracia, es confusión. Una cosa es tener opciones y otra muy distinta es no entender qué estás eligiendo, y eso pasa factura.
Una cédula interminable…presidencial, Senado nacional, Senado regional, diputados, Parlamento Andino…todo junto, todo en una sola decisión. Y si para alguien medianamente informado ya es complejo (yo mismo tuve que dedicar más de 30 minutos a revisar opciones), ¿qué le estamos pidiendo al resto del país? ¿Análisis? ¿Comparación? ¿Decisión informada? ¡No!, le estamos pidiendo resistencia, y cuando un sistema exige resistencia, no obtiene reflexión…obtiene agotamiento y esto conlleva a votar por lo que suena, por lo que recuerdas, por lo que te genera algo en ese momento, y ahí es donde el voto deja de ser racional y se vuelve emocional, y un voto emocional no es estratégico.
Como decía Stéphane Hessel, “la peor actitud es la indiferencia”, y votar sin pensar, sin estrategia y sin entender las consecuencias…no está muy lejos de eso.
Se habla de empate técnico, de resultados ajustados, de candidatos que “casi ganan” sin representar realmente a la mayoría. Pero lo que hay detrás es más simple (y obvio, más preocupante) una dispersión brutal del voto que hoy nos estalla en el rostro, hoy nos dice ¿qué hicimos?
Dos o tres fuerzas concentran cerca del 30%. El otro 70% se diluye en migajas…votos que no pasan la valla, que no construyen, que, finalmente, terminaron siendo funcionales a aquello que queríamos evitar…¿Eso es representación?
Mientras el votante se mueve por emoción, el sistema se mueve por matemática, y la matemática es clara…cuanto más se fragmenta el voto, más fácil es concentrar el poder. Lo padecimos hace 10 años cuando un partido concentro 73 congresistas, el resultados fue desastroso: captura del poder, reglas manipuladas, leyes con nombre propio, cambios constitucionales e inestabilidad, y aún así, repetimos el patrón porque seguimos creyendo que votar es expresar lo que sentimos, olvidando que votar es una decisión estratégica.
Milton Friedman decía que “Uno de los grandes errores es juzgar las políticas por sus intenciones en lugar de sus resultados.”, y en política, cuando no entiendes el sistema…el sistema termina usándote a ti, porque, en el fondo, el sistema estuvo diseñado para que vayamos a votar por obligación más que por decisión y convicción.
















