El 7 de agosto, la Municipalidad de Huamanga inaugurará el «Hospital de la Solidaridad» en Ayacucho. Con anuncios que agradecen al alcalde Juan Carlos Arango —“Charanguito”— y promesas de “hospital moderno, humano y al servicio del pueblo”, la gestión local vende esta infraestructura como un logro propio. Sin embargo, la realidad es otra: no es una obra municipal, es un convenio de alquiler con SISOL Salud, administrado desde Lima, bajo la dirección política de Rafael López Aliaga.
El principal operador de esta expansión en regiones es Luis Rubio Idrogo, presidente del directorio de SISOL, designado por López Aliaga. Rubio Idrogo fue funcionario de confianza de Luis Castañeda Lossio, creador del modelo “Hospital de la Solidaridad”, y carga con cuestionamientos de la Contraloría por el manejo irregular de fondos públicos en SISOL: mal uso de vehículos, viáticos, rendiciones duplicadas y caja chica inflada por más de 12 mil soles.
La inauguración en Ayacucho no implica inversión directa de la Municipalidad de Huamanga. El local donde funcionará —la ex Clínica Santa Rosa— ha sido alquilado por SISOL, sin que se haya transparentado quién asumirá los costos y bajo qué condiciones operará el servicio. En entrevista con Estación Wari, el propio Rubio Idrogo reconoció que se trata de un convenio de alquiler y que los médicos especialistas serán trasladados desde Lima para campañas semanales, como la “Semana de la Próstata” o la “Semana de la Catarata”. Es decir, la atención no será permanente ni sostenida por profesionales locales.
El modelo SISOL se presenta como “solidario”, pero en la práctica funciona bajo lógica privatizadora: servicios médicos a precios reducidos, pero fuera del sistema de salud pública. Se cobra por cada consulta, procedimiento o cirugía, sin garantizar hospitalización ni continuidad en la atención. Es un sistema de oferta temporal, que depende de la demanda para sostenerse, y cuya administración sigue centralizada en Lima.
Lo que se promociona como una “obra social” es en realidad una operación político-electoral. López Aliaga, actual alcalde de Lima y candidato presidencial, impulsa la expansión de SISOL en regiones como plataforma de visibilidad. En Ayacucho, su operador local es Juan Carlos Arango, quien buscará la gobernación regional con el partido Perú Primero, pese a que López Aliaga lo ha repudiado en el ámbito nacional. Ambos, sin embargo, posarán juntos en la foto inaugural. López Aliaga llegará a Ayacucho este miércoles 7 de agosto a las 12 del mediodía para participar en la ceremonia de inauguración.
La contradicción política es evidente: López Aliaga ha calificado a Martín Vizcarra, líder de Perú Primero, como “genocida, corrupto, lagarto repugnante y escoria del país”. Sin embargo, en Ayacucho, Juan Carlos Arango, quien hace un mes abrazaba a Vizcarra llamándolo “mi presidente”, posará sonriente al lado de López Aliaga en la inauguración del hospital. El pragmatismo electoral ha dejado atrás cualquier coherencia política.
El modelo “Hospital de la Solidaridad” nace de la red política de Luis Castañeda Lossio, quien murió sin responder ante la justicia por los casos Comunicore y OAS. Comunicore fue uno de los mayores escándalos de corrupción municipal: una deuda inflada y pagada en tiempo récord a una empresa fachada. En el caso OAS, la Fiscalía investiga el pago de sobornos y aportes a la campaña de Castañeda a cambio de la concesión de obras como la Línea Amarilla y el bypass de 28 de Julio.
Luis Rubio Idrogo fue parte de esa gestión y hoy lidera la expansión del modelo SISOL bajo las órdenes de López Aliaga, replicando en Ayacucho la fórmula de convenios opacos, alquileres sin fiscalización y promesas de solidaridad que ocultan un negocio político.
Mientras tanto, la población de Ayacucho sigue esperando hospitales públicos reales, con atención continua y supervisión del Estado. El Hospital de la Solidaridad será inaugurado como símbolo de gestión, pero en el fondo es un servicio tercerizado, sin garantías de permanencia ni sostenibilidad
















