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CREDOS RELIGIOSOS Y EL PERDÓN SOCIAL

Por Luis Larrea.

La creencia religiosa y los actos de fe no son exclusivos de las personas bondadosas, de aquellos que se conducen moral y éticamente aceptable y de aquellos que asisten a misa cada domingo. La fe religiosa también está presente en aquellas personas que matan, roban y someten a sus semejantes a torturas y tratos inhumanos. Tal es así que grupos dedicados a la criminalidad han desarrollado sus propios credos y santas como es el caso de la Santa Muerte en México o la Sarita Colonia para el caso del Perú. Obviamente no estoy afirmando que todos aquellos que expresan su fe en lo que se refiere a estas santas, sean criminales, pues muchos practican su fe ya sea por la influencia que reciben del barrio donde habitan, la influencia familiar o la simple curiosidad.

La religiosidad presenta muchos matices pero tiene un elemento común, esto es, la salvación del alma. Pero además de buscar la salvación del alma, también está presente la necesidad de conseguir el perdón, no sólo divino, sino especialmente el perdón social, ese perdón que implica comprender y aceptar la conducta pecaminosa. Algunas iglesias como las evangélicas pretenden lograr éste perdón mediante la entrega de diezmos por parte de sus feligreses, dinero que va a parar en las arcas del pastor. Otras iglesias como la católica, lo hacen a través de la confesión, el arrepentimiento y la voluntad de aportar en el trabajo de la iglesia. El miedo a quemarse en el infierno, y sobre todo el miedo a ser rechazado socialmente, induce a todos, incluido los criminales, a acercarse a la iglesia, y la mejor forma de hacerlo es aprovechando las festividades religiosas, las mismas que además de darle un contenido espiritual y de salvación, permite adquirir el perdón y respeto social.

Financiamiento de las festividades religiosas

La iglesia católica desde sus orígenes, se ha sustentado en el aporte voluntario e involuntario de sus creyentes. Como iglesia participó en el proceso de colonización en América Latina, y bajo el yugo de la biblia y la espada emprendieron un proceso de evangelización mediante la imposición violenta de le fe católica. Además de evangelizar salvajemente, fue cómplice del saqueo de recursos minerales. Así la Catedral de Sevilla, iglesia más grande mundo (en cantidad de metros cuadrados), luce sin remordimiento alguno, altares repletos de oro y plata extraídos de sus colonias de América Latina. La explotación de estos minerales implicó la muerte de miles de indígenas y el saqueo de sus recursos naturales. Al igual que cuando los criminales, en las colonias de España, se refugiaban en una iglesia católica bajo el lema “iglesia me llamo” y así se evitaban el castigo terrenal, todo mineral precioso obtenido mediante la muerte y el abuso, resultaron santificados en los altares de las iglesias católicas.

Las festividades religiosas representan una variada expresión de fe, tradición y socialización. Las fiesta patronales y la Semana Santa representan momentos de reunión familiar, de expresiones genuinas de fe y es también una imperdible oportunidad para compartir socialmente los logros alcanzados en la vida. Éste hecho de compartir con los demás y financiar las festividades religiosas como son; las procesiones, corridas de toros, bandas musicales y juegos artificiales, es una conducta apreciada por la sociedad en su conjunto, pues la considera una generosidad. Así, aquél que es considerado socialmente generoso, no sólo tendrá ganado un espacio en el paraíso celestial, sino que será aceptado socialmente y gozará de la bendición terrenal mediante el respeto y la consideración que le muestran sus amigos y enemigos. Siendo esto así, el hecho de asumir una mayordomía (responsabilidad de llevar a cabo una festividad religiosa), es una bendición social , en la que además de expresar su fe, resulta ser una forma efectiva de ganar respeto y ser considerado generoso y buena gente.
Religión y corrupción

En tiempos actuales donde la corrupción se ha vuelto sistémica, la iglesia católica y las organizaciones evangélicas no han mejorado su control y debida diligencia en cuanto a la fuente del dinero recaudado o el financiamiento de ceremonias religiosas. Se sigue permitiendo el ingreso de recursos provenientes de actividades criminales. Las organizaciones evangélicas incluso tienen en común con las redes de corrupción, el hecho de cobrar diezmos a sus fieles. Es socialmente aceptado el hecho de que autoridades y empresarios acusados de corrupción y con un claro desbalance patrimonial, asuman las mayordomías o realicen aportes significativos a favor de otros que asumen las mayordomías. Éste financiamiento indirecto produce un lazo de amistad y reciprocidad, el cual se conoce con la denominación popular en el Perú de ayni (palabra quechua que significa hoy por mi mañana por ti).
El artículo completo en la siguiente dirección:
https://futuroyopinion.wordpress.com/author/futuroyopinion/




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