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LOS CORRUPTOS EN LO MÁS PROFUNDO DEL INFIERNO

Mario César Zenitagoya

Dante Alighieri mostraba la valoración negativa que tenían los corruptos en su tiempo, al colocarlos en lo más profundo  del infierno de su “Divina Comedia”; asimismo en 1776, el soborno sería mencionado explícitamente como delito en la Carta Magna de los Estados Unidos de América. En consecuencia, la corrupción es un viejo problema de la humanidad aunque sean recientes los esfuerzos por combatirla de manera organizada.

La corrupción es una de las mayores amenazas a la sociedad en su conjunto y al Estado mismo, sino también un fenómeno transnacional que requiere la cooperación  internacional en su conjunto para poder enfrentarlo. En efecto, hoy en día no existe región o país del mundo que escape a este problema, según puntos de vista de analistas políticos.

Efectos de la corrupción

Normalmente cuando se hace referencia a un acto de corrupción, se suele limitar ele efecto nocivo de dicho acto a la pérdida económica que representa o, en el mejor de los casos, se le vincula como una conducta inmoral. Sin embargo, un acto corrupto genera, en realidad, un conjunto de efectos perversos para la sociedad y el Estado, que trascienden  en el aspecto económico o moral.

Entre los efectos político-institucionales, se da la quiebra de la igualdad entre los ciudadanos. La corrupción rompe la igualdad para favorecer a familiares (nepotismo), amistades, el clientelaje, en general, a todos aquellos que puedan pagar un soborno, en detrimento del resto de los ciudadanos.

Propicia el desprecio a la ley y la inseguridad, conduce  también a la arbitrariedad y al desprecio de la primacía del Derecho, reemplazando la ley por el poder del más fuerte. Esto conlleva a la proliferación de la delincuencia, la inseguridad ciudadana. En un Estado corrupto es más fácil la comisión de delitos en tanto la sanción de los  mismos resulta poco probable. Cuando el ciudadano se encuentra desprotegido, es por no contar con autoridades honestas y competentes a la cual recurrir para reclamar por un derecho que le ha sido violado.

La Corrupción, igualmente es una amenaza latente para la democracia. A la corrupción no le conviene el equilibrio de poderes, la libertad de expresión, la presencia de instituciones de fiscalización del aparato estatal, de mecanismos de participación de control ciudadano y de autoridades honestas y con alta fuerza moral.

En un sistema político corrupto los recursos públicos (que son de todos) no son invertidos en proyecto productivos sino más bien en mantener una excesiva burocracia, edificar monumentos costosos, construir carreteras fantasmas, pagar trabajadores ficticios, el despilfarro, pagando obras sin licitación y con costos inflados. Este es el negocio de los corruptos antes que el desarrollo humano.

Se ha demostrado según estudios que en países con menor corrupción y mayor calidad en el cuidado de la salud, existe una tasa de mortalidad infantil baja, que aquellos con mayor corrupción  y menos calidad en los servicios de salud, como  el caso del Perú y la región  Ayacucho donde  aumentó la desnutrición y anemia infantil.  Aún hay quienes  se vanaglorian  de haberla “descendido”, cuando la realidad es otra. Los corruptos hacen lo imposible para impregnar  su filosofía de “mantener un pueblo ignorante, tendrá un pueblo a sus pies”. Con la corrupción no se negocia.

Foto ilustrativa de Diario UNO

 

 




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