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¿GANAR PARA PERDER?

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Lincoln Onofre – Politólogo

El revuelo político de la semana pasada tuvo como protagonistas a la Sra. Yeni Vilcatoma y Fuerza Popular. La renuncia de la congresista a la bancada fue el desenlace de encuentros consecutivos con los congresistas Úrsula Letona y Héctor Becerril. ¿Qué lecciones deja este suceso?

En principio, este hecho advierte muy temprano a Fuerza Popular de lo que podría suceder con los invitados al partido; las alianzas electorales no garantizan la continuidad de un proyecto político más allá de los límites para el cual fue creado. Fuerza Popular no solo perdió a uno de sus miembros, este suceso alborotó el gallinero y las consecuencias se verán en los próximos meses. El hecho no es tan sencillo o anecdótico como declaran los congresistas Cecilia Chacón y Luis Galareta; el mensaje es claro: Fuerza Popular mantiene la estructura, el ejercicio y la imagen del ala dura del Fujimorismo; imagen que en tiempos de elecciones niega o esconde. 

Para frenar este hecho, el fujimorismo promovió la ley contra el transfuguismo que, en resumen, indica que si un miembro del parlamento renuncia a su bancada, automáticamente pierde su escaño y será reemplazado por otro miembro del partido. Yeni se adelantó a este hecho, pues la ley no puede ser retroactiva; es probable que muchos invitados de las distintas bancadas están evaluando su permanencia partidaria (Frente Amplio entre ellos).

Suma de intereses. Durante la campaña electoral la congresista Vilcatoma y el Fujimorismo sumaron sus intereses  de corto plazo. Mientras la primera intentaba acomodarse políticamente en algún partido, el fujimorismo necesitaba despercudirse de esa imagen que los asocia con la corrupción. Así, ella obtiene el número 2 de la campaña (asegurando su ingreso al parlamento) y el partido de Keiko llevaba a la figura mediática de la anticorrupción en sus filas. Luego de la campaña el fujimorismo ya no la necesita, pues la lucha contra la corrupción no está entre sus prioridades; así lo demuestra la propuesta de ley )ad hoc) sobre el mismo tema promovido por el congresista Osías Ramírez.

En el corto plazo podría decirse que la bancada de Keiko no ha perdido; sin embargo, en el mediano y largo plazo la actuación de Yeni Vilcatoma es una ventana para los invitados del partido para evaluar su permanencia, toda una afrenta al liderazgo de Keiko.

Desde la otra orilla, en el corto y largo plazo, Vilcatoma perdió toda posibilidad de trascender a esta gestión parlamentaria. Así, su proyecto de ley no podrá ver la luz por dos razones: primero, porque no existe ninguna bancada en el parlamento con capacidad de lograr los votos necesarios, ni siquiera haciendo alianzas. Segundo, porque FP detendrá cualquier intento por la suma de votos.

Vilcatoma deberá buscar donde anidar o, en su defecto esperar más deserciones para formar una bancada independiente e intentar llevar adelante su proyecto de ley. Por el momento la única probable opción es la de Acción Popular, pues los demás partidos han rechazado incluirla en sus filas. Esta es la crónica de una muerte anunciada.

La probabilidad que FP culmine con la cantidad de congresistas que mantiene hoy son pocas, pues no solo está la ausencia de compromiso partidario desde los invitados, sino que ad portas de la siguiente elección nacional, serán estos los que revaluaran su permanencia en el partido y la probabilidad de reelegirse. Keiko deberá recurrir a otorgar incentivos o concesiones para mantener la unidad o la mayoría parlamentaria.




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