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LA MENTIRA DEMOCRÁTICA

Por Luis Larrea

La democracia se sustenta en valores y en principios que marcan una forma de vivir. Elecciones libres cada cierto tiempo y la separación de poderes, así como la legítima institucionalidad, son sus condiciones básicas. La democracia se defiende día a día con actitudes firmes, el respeto de los derechos fundamentales y sobre todo con la verdad. Una democracia no se sustentan en mentiras ni mucho menos en discursos plagados de hipocrecia. Hay un avance alarmante de la pérdida de confianza en la democracia como sistema de gobierno en la región de América Latina. Esto se explica en gran parte por que la política ha dejado de ser un servicio para convertirse en un negocio lucrativo. Así, hoy en día el político es aquel que miente y se aprovecha del poder conferido por el pueblo, cuya ignorancia y falta de interés la convierte en cómplice del negociado político. En la democracia también funciona a ley de la oferta y la demanda, si hay políticos negociantes es por que hay un electorado dispuesto a negociar.

En el Perú al igual que en todos los países con altos niveles de corrupción estatal, no existen elecciones libres, pues desde los candidatos y candidatas hasta los electores son objetos de transacciones comerciales y están supeditados a intereses económicos. Se dice que Odebrecht ponía los presidentes en América Latina, y esto es tan cierto que hasta en la desgracia que Odebrecht viene sufriendo , sigue ejerciendo el poder de poner y quitar presidentes, y estuvo a punto de quitar uno en el Perú bajo la figura de la “vacancia presidencial”. Tampoco existe la separación de poderes, puesto que los intereses económicos transgreden todos los límites, y a los actores políticos en los diferentes poderes del estado los une uno sólo objetivo: el aprovechamiento de los recursos estatales. Así mismo la institucionalidad ha dejado de existir para convertirse en un estado al servicio de intereses políticos y económicos.

Teniendo en cuenta los altos niveles de corrupción no hay forma de decir que en el Perú hay democracia, pues las elecciones no son libres, no hay una separación de poderes y la institucionalidad está muerta. Así el mentiroso presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski miente una vez más al decir que un intento de vacancia en su contra, fue un ataque contra la democracia, pues ésta no existe en el país. Kuczynski debió ser vacado, pues miente permanentemente, lo hizo desde el primer día de ser elegido presidente, entre sus mentiras se tiene; la primera versión sobre el caso de corrupción en la que estuvo involucrado su asesor presidencial, lo hizo frente a la defensa de su primer ministro de educación, lo hizo frente a la defensa de su primer ministro de transportes y comunicaciones, lo hizo frente a su propio primer ministro y finalmente lo hizo frente al indulto de Alberto Fujimori, lo cual incluso fue parte de su campaña electoral el de no otorgar indulto alguno, y con ello logró que esa mitad más uno de “antifujimoristas” lo elijan como presidente. En suma Kuczynski es un personaje alejado de toda realidad y que es capaz de utilizar a sus ministros como carne de cañón y de mentir y engañar a sus propios congresistas. Por todas estas razones debió ser vacado, pero lamentablemente se tiene un congreso conformado por mediocres y negociantes, quiens convirtieron el debate de vacancia presidencial en una pelea de callejón, llena de insultos, imprecisiones y hasta discursos xenofóbicos como el de la congresista Vilcatoma, cuya lengua se mueve más rápido de que sus neuronas.

Se confirma una vez más que Kuzcynski mintió en relación al indulto a favor de Fujimori, pues se lo otorgó horas antes de la navidad, debido a razones humanitarias y aprovechando que las personas están en medio de un espiritu navideño. Ahora quienes lo defendian y supuestamete defendian la democracia defendiendo a Kuczynski de la vacancia, se rasgan las vestiduras y lo acusan de haber traicionado al país, pero ¿Qué esperaban de un mentiroso?. Kuczynski es capaz de vender su alma al diablo para quedarse en el poder y cometieron un craso error quienes pensaban que salvando la cabeza de Kuczynski de la vacancia, salvaban la democracia, una democracia inexistente en el país. Pues lo que han hecho es darle mayores oportunidades a un mentiroso, quien ahora indulta a un condenado. Es bien cierto que el agua busca su nivel y no podía ser de otra manera que un hombre sin palabra y que ha negociado con empresas corruptas y aprovechado el poder conferido, otorgue el indulto a un ex-presidente condenado. Cada ladrón juzga de acuerdo a su condición, y el Perú esta lleno de estos ladrones que creen que la justicia es una moneda que cambia de lado, dependiendo de quién la arroje..

Pero también sabemos que la mentira tiene patas cortas y no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Para el mentiroso de Kuczynski se le viene días más complicados. Ahora que ya se dió el indulto a Fujimori, no tiene Kuczynski ese tanque de aire que le permitía apaciguar los ánimos de la ambiciosa de Keyko Fujimori, así que no podrá usar más ésta mentira, y veremos si con el padre en libertad se apaciguan los ánimos de Keyko, cosa que lo dudo, pues ahora es cuando debe atacar con mayor fuerza y sacar del gobierno a quien le quitó la posibilidad de ser presidenta. Otra mentira de Kuczynski es la su participación en negocios con Odebrecht, aquí también se irán descubriendo mayores evidencias de su participación, pues decir que siendo dueño de la empresa Westfield Capital y no saber con quienes se hacian los negocios, es una mentira tan grande que ni el más estúpido de los electores se la cree. Así que la mentira tiene pies cortos y pronto estaremos de nuevo en el circo del parlamento discutiendo una posible vacancia presidencial. Esperamos que ésta vez no se convierta el congreso en una pelea de callejón, y que congresistas cuya lengua lleva la delantera a sus neuronas guarden silencio, pues es mejor no decir nada a decir muchas estupideces juntas. Asimismo, esperemos que los congresistas asuman su responsabilidad y que no haya cobardes como los del grupo parlamentario Nuevo Perú, que abandonaron el congreso, justo en el momento en que su presencia era trascendental. Es mejor una abstención y mostrar la cara, que retirarse del congreso. Es de cobardes el de gritar y reclamar y cuando llega la hora crucial simplemente no estar presente. La democracia se defiende con actitudes no con silencios y menos con ausentismos oportunistas.




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